Con los niños de más de seis años y especialmente con los pre-adolescentes y adolescentes el trabajo en un primer momento es “teórico” y de autoconciencia. Buscaremos que ellos realicen una auto-evaluación de la habilidad que estamos trabajando. Trabajaremos con las diferentes habilidades  explicándoles conceptos puntuales, por ejemplo la diferencia entre hechos y opiniones, entre lenguaje de tipo formal e informal. Trabajaremos con ejemplos de la vida cotidiana y luego con situaciones más alejadas del diario vivir, pero a  las que se puede ver expuesto.

Es muy importante el trabajo de dramatización de las situaciones trabajadas. Incluso si trabajamos en actividades tan simples como conversar, es fundamental actuarlo previamente. Si tenemos como objetivo que  introduzca tópicos de interés para el otro le plantearemos: “Somos amigos, me tenés que invitar a salir, nos encontramos en un bar y charlamos. No te olvides de mirar mi cara, mis gestos, escuchar mi voz, para saber si me interesa lo que estas diciendo o si es mejor cambiar el tópico de la conversación”. Realizar una planificación previa, establecer los puntos a tener en cuenta y los objetivos es importante antes de “ponernos a actuar”.

Es fundamental para la puesta en marcha de las habilidades sociales que siempre luego del trabajo individual se realicen actividades grupales, con pares, amigos, primos o hermanos. También es importante realizar salidas y evaluar si en diferentes contextos y con varias variables en juego pueden hacer uso de las nuevas habilidades adquiridas.

¿Una vez que aprendió estas nuevas habilidades, ya será competente en tareas interpersonales?

Para completar el trabajo en relación a las habilidades sociales hay que “meternos en el mundo social de cada chico”. Esto es conocer el currículum oculto de su entorno de pares. Saber cuales son los intereses del grupo, que música escuchan, que miran por televisión, a que juegan,  que ropa se ponen, si tiene blog, twiter, facebook o chatean por msn. Estas reglas son implícitas para la mayoría de los niños, pero pasan desapercibidas para muchos niños que se encuentran dentro del EA.

De nada sirve que un chico sepa como iniciar una conversación o invitar a jugar a un amigo si no tienen temas en común para charlar o si no sabe jugar a lo que juegan sus compañeros. Una vez que averiguamos, por medio de observación o consultando a sus maestros o pares, trataremos de enseñarle aquellas cosas que el chico tenga la capacidad de aprender. Le enseñaremos a usar la computadora si sus compañeros chatean por el Messenger o usan el facebook, lo ayudaremos a entender este otro “lenguaje virtual” que tiene sus propios códigos; lo introduciremos en el mundo de la música,; le enseñaremos a que se refieren sus compañeros cuando hablan de “llegar a cuartos de final” en la copa América.

Siempre encontraran nuevos desafíos, no entenderán alguna frase nueva que esta de moda o no sabrán porque todos sus compañeros usan las zapatillas all star. Pero lo importante es que sabrán que para enfrentarse a estos nuevo retos tendrán el soporte de su equipo de tratamiento que lo apuntalará para desempeñarse en el mundo social de manera más efectiva.